La Condesa de Montijo y la Junta de Damas

Una de las características más relevantes del siglo XVIII español es la introducción de las mujeres en la vida cultural del momento. Las mujeres, en este momento, comenzaban a frecuentar los ambientes más ligados al mundo cultural y político, llegando estas a ser pilares fundamentales en estos círculos. Esta creciente presencia de la mujer en la sociedad del momento resulta muy importante a la hora de tratar la cuentión del reformismo y progreso en nuestro país.Resultado de imagen de María Francisca de Sales Portocarrero 1754

Fueron varias las mujeres que tomaron la voz durante este siglo y que participaron de manera activa en la vida política, literaria o cultural. Una de ellas es la Condesa de Montijo cuyo nombre es María Francisca de Salas Portocarrero (Madrid, 1754 – Logroño, 1808). Esta mujer noble, de elevada cultura, responde al nuevo modelo de mujer que comenzaba a tener presencia durante este siglo. Comenzó a acoger en su casa a varias figuras representativas del momento creando una tertulia en torno a a su persona. Estas tertulias se encuentran en gran auge durante la época, pues son lugares de sociabilidad y, por tanto, lugares en los que compartir ideas, debatir y crecer intelectualmente en compañía de otros. Demuestra la Condesa de Montijo ser una mujer que vivía al calor de su tiempo, no sólo en la creación de este salón al más puro estilo francés, sino también en su activa presencia en el mundo político, ya que compartió y defendió la política reformista de los gobiernos ilustrados llegando a ser su opinión y defensa políticas consideradas una auténtica referencia en el momento.

Además de esto, la Condesa de Montijo fue una gran defensora de la educación de las mujeres. Destaca su labor en la Junta de Damas, asociación femenina que resulta fundamental en el siglo y cuyo objetivo principal era reivindicar la igualdad de derechos entre los hombres y las mujeres. Esta organización no fue, al contrario de lo pueda parecer en una primer momento, una organización creada por y para mujeres aristócratas, sino que entre sus diferentes labores destacó la de ofrecer protección a las mujeres más desfavorecidas como podían ser las prostitutas o las ladronas tratando de eliminar las desigualdades sociales reinantes. No se olvidaba, por tanto, de las mujeres más marginadas de la sociedad, sino que estas mujeres unidas se comprometieron a ayudar y ofrecer alternativas a mujeres que se encontraban totalmente desprotegidas. En este aspecto, destaca notablemente la Condesa de Montijo, que se erigió como una de las mayores defensoras de la mujer dentro de esta Junta ofreciendo ayuda a estas mujeres de manera desinteresada y comprometida, defendiendo, ante todo, la educación popular.

Enlaces y bibliografía de interés: 

Gloria Franco: “Una vida poco convencional en la España de las luces: la Condesa de Montijo”

Sobre la Junta de Damas

Sobre las tertulias y los salones en el siglo XVIII

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